
La compra de gas natural a Estados Unidos y su transporte a través de gasoductos se convirtió en un problema para México, más que en una oportunidad, pues aún se pagan penalizaciones por incumplimiento de contratos leoninos, los cuales se multiplicaron con la reforma energética del sexenio pasado, de acuerdo con Fabio Barbosa, académico del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM.
El comercio del combustible con el vecino país del norte existe desde la época de Porfirio Díaz, aunque su masificación para generar electricidad es más reciente. El volumen de las compras superó la producción de México y alcanzó más de 8 mil millones de pies cúbicos diarios en 2019, explica el académico en el libro Los gasoductos vacíos.
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